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La Coctelera

MADE IN....

Hecho en un rincon de mi

27 Julio 2007

EL CIRCULO DEL 99

Había una vez un rey triste que
tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era feliz.
Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno cantando y tarareando
alegres canciones, una sonrisa se le dibujaba en su distendida cara, y
su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey
lo manda llamar y le dijo.

-¿Cuál es tu secreto?

-¿ Mi secreto majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu
alegría?

-No hay ningún secreto
majestad.

-No me mientas. He mandado
cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

-No le miento majestad, no
guardo ningún secreto.

-¿Y porqué estás siempre
alegre y feliz?.

-Majestad, no tengo razones
para estar triste. Su alteza me honra permitiéndome atenderlo, tengo a
mi esposa y a mis hijos viviendo en la casa que la corte me ha asignado,
somos vestidos y alimentados, y además su alteza me premia de vez en
cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos. Cómo no estar
feliz.

-Si no me dices cual es el
secreto te haré decapitar. dijo el rey, nadie puede ser feliz por esas
razones que has dado.

-Pero majestad no hay secreto,
dijo el siervo, nada me gustaría más que complacerlo pero no hay nada
que yo esté ocultando.

-Vete, dijo el rey, antes que
llame al verdugo.

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de
la habitación.

El rey realmente estaba como
loco, no conseguía explicarse como el paje era tan feliz, viviendo de
prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los
cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más
sabio de sus asesores y le contó la conversación con su sirviente.

-¿Porqué él es feliz?

-Ah majestad, lo que sucede es
que él está fuera del círculo.

-¿fuera del círculo? preguntó
el rey.

-Sí.

¿Y cómo salió?.

-No, nunca entró.

-Pero ¿qué círculo es ese?.

-El círculo del 99.

-Verdaderamente no te entiendo
nada, dijo el rey,

-La única manera que
entendiera sería mostrárselo, le dijo, y entonces hacer entrar a su
paje al círculo.

-¡Eso! Obliguémoslo a entrar.

-No alteza, nadie puede obligar
a nadie a entrar en el círculo.

-Entonces habrá que engañarlo.

-Si le damos la oportunidad, él
va a entrar solo, solito.

-¿No se dará cuenta?, Se dará
cuenta y entonces no entrará, dice el rey.

-Es que no lo va a poder
evitar. ¿Entonces está dispuesto a perder un excelente sirviente, le
dijo el sabio, para poder entender la estructura del círculo?

- Si, estoy dispuesto, contestó
el rey.

-Esta noche lo pasaré a
buscar, debe tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro,
ni una más ni una menos, 99.

-¿qué más? ¿Llevo los
guardias por si acaso?.

-No, nada más que la bolsa de
cuero con las 99 monedas.

Se despidieron y a la noche se
encontraron, esperaron el alba, y cuando adentro de la casa se encendió
la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y la pinchó con un
papel que decía "Este tesoro es tuyo, éste es el premio por ser
un buen hombre, disfrútalo y no cuentes a nadie como lo
encontraste". Luego ató la bolsa con el papel, fue hasta la puerta
del sirviente, dejó la bolsa, golpeó y se retiró.

Cuando el paje salió, el sabio
y el rey espiaban de atrás de unas matas, mirando lo que sucedía. El
sirviente agarró la bolsa, leyó el papel, apretó la bolsa contra el
pecho, miró hacia todos lados y volvió a entrar a su casa, y tirado en
lo que debió ser la mesa, volcó el contenido de la bolsa. Sus ojos no
podían creer lo que veían, era una montaña de monedas de oro, él que
nunca había tocado una de esas monedas, tenía una montaña para él,
las tocaba, las amontonaba, las acariciaba y las hacía brillar a la luz
de la vela, las juntaba, las desparramaba, hacía pilas, así jugando y
jugando, comenzó a hacer pilas de diez, una pila de diez, dos pilas de
diez, tres, cuatro, cinco y mientras las hacía iba contando, diez,
veinte, treinta, cuarenta, hasta que formó la última pila, ¡nueve
monedas!, Su mirada recorrió la mesa primero buscando una moneda, luego
el piso y finalmente la bolsa, -¡no puede ser!-, puso la última pila
al lado de las otras y confirmó que era más baja. ¡Me robaron, me
robaron! ¡Malditos!. Volvió a buscar en la mesa, en el piso, en la
bolsa, en sus ropas vacías, en sus bolsillos, corrió los muebles y no
encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, las
pilas resplandecientes le recordaban que había 99 monedas de oro, sólo
99.

-Es mucho dinero, dijo, pero me
falta una moneda. ¡99 no es un número completo! ¡100 es un número
completo!, ¡99 no!.

El rey y su asesor miraban por
la ventana la cara del siervo, ya no era la misma, estaba con el ceño
fruncido y los rasgos tiesos. El sirviente guardó las monedas en la
bolsa y mirando para todos lados si alguien lo veía, escondió la bolsa
entre la leña, luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.

¿Cuánto tiempo tendría que
ahorrar el sirviente para comprar su moneda número 100?, Todo el tiempo
hablaba solo, estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla, después
quizás no necesitara trabajar más. Con 100 monedas de oro un hombre
puede dejar de trabajar. Con 100 monedas de oro un hombre es rico. Con
100 monedas de oro se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo, si
trabajaba, ahorraba y sacaba algún dinero extra, en 11 ó 12 años
juntaría lo necesario. Doce años es mucho tiempo, quizás le pueda
pedir a mi esposa que busque trabajo en el pueblo por un tiempo, y él
mismo, después de todo termina su tarea a las 5 de la tarde en el
palacio, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga. Estaba
claro, sacó las cuentas, sumó su trabajo en el pueblo y el de su
esposa, en siete años reuniría el dinero. Pero aún era demasiado
tiempo. Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedara de comida por
las noches y venderlo por algunas monedas, y así siguió sacando sus
cuentas.

El rey y el sabio volvieron al
palacio, ¡el paje había entrado en el círculo del 99!.

Durante los siguientes meses el
sirviente siguió sus planes, pero cambió su ánimo, ya no cantaba. En
un momento el rey le preguntó.

-¿Qué te pasa?.

-Nada, no me pasa nada.

-Pero antes, no hace mucho, reías
y cantabas siempre.

-Hago mi trabajo ¿no?. Que
querría su alteza, que fuera su bufón y su juglar.

No pasó mucho tiempo sin que
el rey despidiera a su sirviente. No era agradable tener un paje que
siempre estuviera de mal humor.

FIN

Nosotros quizás hemos
sido educados en esta estúpida ideología. Siempre nos falta algo para
estar completos y pensamos que sólo completos se puede gozar de lo que
se tiene. La felicidad, nos enseñaron, deberá esperar a completar lo
que nos falta, pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras
vidas y nos diéramos cuenta, así de golpe, que nuestras 99 monedas son
el ciento por ciento de nuestro tesoro

Tags: refexion

servido por americanayo 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

candela-mimundo

candela-mimundo dijo

Estas historias con moraleja me ponen de los nervios. El rey, que supuestamente debería ser feliz por tener de todo, no puede ver que un ser sencillo sea más que él.

Y corrompe con la forma de ser de otros.

No me vale el circulo 99, no. Cada uno debería saber con lo que es feliz.

Un besito

27 Julio 2007 | 08:51 PM

el-cofre-de-la-esperanza

el-cofre-de-la-esperanza dijo

Hola lamentablemente la mayoría de la gente no se da cuenta que la felicidad se encuentra siempre a su lado y se pasa la vida buscándola gran error, deberíamos vivir el presente minuto a minuto es la mejor manera de disfrutar y de construir una vida buena.
Muy buen cuento. Un abrazo para vos desde Argentina.

28 Julio 2007 | 02:54 AM

del-amor-y-otros-cantares

del-amor-y-otros-cantares dijo

La verdad es que nunca estamos contentos con lo que tenemos..Siempre nos falta algo y cuando lo conseguimos queremos otra cosa más..Así pasamos nuestro tiempo atesorando objetos sin darnos cuenta que el tesoro más grande que tenemos es la vida y la salud y lo suficiente para vivir..Buena historia..Besitos cariñosos..Chauuu!!Denise

28 Julio 2007 | 04:20 AM

paujam

paujam dijo

Hola ,,,,me ha gustado la historia ,, suelo ser de las personas que se conforman con poco ,, no necesito mucho para ser feliz , ver un atardecer , tomar algo con un amigo , pasear con mi perro , ver sonreir a la persona que amo ,,, cosas simples pero importantes para mi , no necesito otras cosas ,,,un abrazo inmenso Paujam

28 Julio 2007 | 11:54 AM

marieles

marieles dijo

q lindo ay q ap[reciar la scosa sbellas de la vida,,,,,

31 Julio 2007 | 04:25 PM

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She is a bringer of riches and wealth.
She lives in clear-headed pine forests.
She is only seen at midday under a quiet, cloudless sky.
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